Gobernar sobre las cenizas

29/05/2019 Opinion

El primer spot de la fórmula Fernández-Fernández ya se estrenó. Y con ella, nuevas muestras de cómo ese espacio piensa la política en la Argentina 2020. La destrucción total. Un país, Argentina, que hoy está en cenizas. Alberto lo dice tres veces en un minuto y medio.

La propuesta de Alberto Fernández es gobernar sobre las cenizas. Hay un juicio sobre el presente indiscutible, casi categórico. Lo comparten cerca del 72 por ciento de los argentinos que desaprueban la gestión del Presidente.

Hay un paralelismo casi inmediato con el 2001, y allí es donde está el quid de la cuestión. Se apela al sentimiento 2001 pero no desde “el club del helicóptero”, si no desde la capacidad de gestión que tuvo el gobierno en el 2003 para reactivar la economía. “Nosotros no improvisamos, sabemos cómo salir de ese laberinto” nos dice Alberto, casi con una nota nostálgica al de “Nosotros queremos un país en serio”, frase de cabecera usada en la campaña del 2003. Si uno hace memoria sobre aquella campaña, la del 2003, poco se hablaba de las Madres o justicia social. El mensaje era la capacidad que tuvo Néstor para sacar una provincia adelante, con esfuerzo, un plan y trabajo en equipo. Lo de hoy no parece tan diferente.

En ningún momento se menciona lo electoral. Pasa desapercibido. Se habla de cómo se gobierna un país, no de cómo ganar una elección. Sumadas las declaraciones de Cristina en relación con la necesidad de construir nuevas mayorías que gobiernen argentina en el 2020, lo electoral no existe. Se está haciendo comunicación gubernamental en lugar de comunicación electoral. Se habla como un gobierno, en pleno clima electoral.

Apelar a la que muchos consideran una de las mejores gestiones presidenciales (2003-2007) desde la vuelta de la democracia, es un recurso simbólico fuerte. Habría que preguntar si primero vino el recurso y luego el hombre o primero el hombre y luego el recurso, pero Alberto Fernández es una figura de consenso en una gestión valorada positivamente. Él es el kirchnerismo sin Axel Kicillof o Amado Boudou, da certidumbres en momento de crisis y propone ampliar el consenso peronista. Su misión principal, esforzarse por ampliar el techo de CFK. ¿Cómo? Criticando el presente, sin pasado y proyectando su gestión en un futuro apocalíptico. De base le sirve el amplio consenso en la opinión pública desaprobando la gestión actual.

Macri electoraliza su comunicación de gobierno, se cansó de hacerlo. La grieta no es un proyecto político, es explotar el disenso para generar consensos precarios.

La estrategia del peronismo K rompió lo esperable. Obliga a repensar la estrategia de posicionamiento del oficialismo, y a todos nos obliga a repensar los análisis posibles. El que vaticine resultados electorales a la semana del anuncio, no está analizando. Está adivinando. Ahora sólo queda esperar, le toca a Macri. La carrera comenzó.


Autor: Nehuén Fariña

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