
Opinión | Que nadie te diga "...no pasa nada, es un trago nomás"
¿nos preocupa realmente como sociedad exponer al consumo indiscriminado de alcohol a los jóvenes?
Por Pedro Krulewesky
Tras haberse instalado en la ciudad de Eldorado un polémico debate sobre las irrespetuosas estridencias en dos festejos por el ´Día del Amigo´, surgieron luego diferentes reflexiones generadas por lo sucedido en ambas fiestas privadas, debidamente habilitadas. Y explotó un mal mayor: el consumo de bebidas alcohólicas. Ya en los flayers de los organizadores se invitaba a la fiesta anunciando con grandes letras "PERMITIDO EL INGRESO CON CONSERVADORA" y "CONSERVADORA FREE", la modalidad vigente para ´atraer´ al público joven que de esta forma llega al boliche con sus bebidas a elección para el consumo, suponemos aprovechando las diversas ofertas de comercios del rubro. Lejos de pretender polemizar sobre quien paga esas bebidas -esencialmente alcohólicas de alta graduación, porque no está de moda tomar cervezas en ´las altas jodas´- el punto que rebalsó el vaso (sepan disculpar la irreverencia) es: qué toman y cuánto toman los jóvenes que concurren a divertirse, muchos de ellos menores de edad. Como toda fiesta que se precia de tal, no faltaron las publicaciones en las redes sociales -están disponibles aún para que todos lo constaten- donde puede observarse a muchachitos y jovencitos casi niños, bebiendo directa y descontroladamente del pico de botellas de whisky, vodka y gin. Las imágenes son impactantes aún para quien saborea cada tanto un ´on the rocks´ traído como souvenir del extranjero. Y allí surgió la avalancha de voces escandalizadas ante el crudo escenario expuesto. Padres que no daban crédito a lo que veían, familiares que juraban sería la última vez, y en definitiva todos admitiendo que ´eso´ que había pasado no estaba bien. Ahora bien, ¿nos preocupa realmente como sociedad exponer al consumo indiscriminado de alcohol a los jóvenes? ¿Cuántos de ellos superaban los 16 años?. De los más de 5.000 que asistieron a las dos fiestas, ¿cuántos eran mayores? ¿Quién es el primer responsable?. ¿A quiénes alcanza la corresponsabilidad?. ¿Hubieron controles suficientes?. ¿Todos hicieron lo que tenían que hacer?. Parecen demasiadas las preguntas, pero ¿cuándo comenzó esto de cargar una conservadora con botellas de alcohol para ir al boliche?; ¿surgió como una estrategia comercial de los organizadores para que los clientes solo deban pagar la entrada y ´sacarse´ así el peso de controlar lo que se bebe?. ¿Quién determina entonces al que puede ingerir alcohol y quién no?; ¿quién limita el consumo, qué entidad frena a quien se excede?. ¿Cuál es el límite, un coma alcohólico?; ¿el abuso a un o una menor inconsciente por el excesivo consumo?. Lo dicho, demasiadas pero necesarias preguntas. Se trata de un tesoro preciado: la salud de nuestros niños y jóvenes; porque ya el daño en los adultos muchas veces es irreparable. Cuando un niño comienza a tomar alcohol antes de los 15 años, es mucho más propenso a convertirse en un bebedor crónico o al menos, problemático. Esto significa que se emborrachan y hacerlo puede llevarlos a tomar decisiones que causan daño; incluso con comportamientos sexuales peligrosos.
Podría mencionar los miles de estudios científicos que prueban que el exceso de alcohol daña las células cerebrales y conlleva a problemas de comportamiento y daño permanente a la memoria, el pensamiento y el juicio. Por ello tantos adolescentes tienden a tener mal rendimiento en el colegio y sus comportamientos son problemáticos, sin dejar de lado que el consumo de alcohol también crea un mayor riesgo de depresión, ansiedad y baja autoestima.
Después de haber charlado con un prestigioso profesional médico local -a quien consulté para confirmar si mis temores eran fundados- no me quedaron dudas: beber demasiado puede causar lesiones graves o la muerte por intoxicación con alcohol, lo que puede suceder con tomarse 4 a 5 tragos en cuestión de 2 o 3 horas. Volví a ver las imágenes de aquellos jovencitos de nuestra ciudad bebiendo licores de una botella y sentí lo que seguramente estás sintiendo vos ahora. Lo que debamos hacer, debemos hacerlo ya. (la imagen es solo ilustrativa, porque las ´originales´ eran más explícitas)