
Donald Trump volvió a amenazar con imponer un arancel del 100% a todas las películas que no se produzcan en Estados Unidos. El expresidente argumentó que la industria cinematográfica norteamericana ha sido “robada” por otros países y que California es una de las regiones más afectadas.
“Este impuesto resolvería un problema de largo plazo que nunca termina”, afirmó, sin precisar cuándo entraría en vigor la medida. Tampoco quedó claro si los aranceles alcanzarían a los contenidos de plataformas de streaming como Netflix o si se limitarían a los estrenos en salas.

En mayo, Trump ya había adelantado que iniciaría conversaciones con ejecutivos de Hollywood para avanzar con la iniciativa, advirtiendo que el negocio cinematográfico estadounidense estaba “muriendo muy rápidamente”.
La amenaza llega tras una nueva tanda de aranceles anunciada la semana pasada, que incluye un impuesto del 100% a medicamentos patentados importados y un 50% a gabinetes de cocina y baño.
En su red Truth Social, Trump reiteró: “Nuestro negocio cinematográfico ha sido robado de los Estados Unidos como si le robaran un dulce a un bebé. California, con su gobernador débil e incompetente, se ha visto especialmente afectada”.
Dudas sobre la aplicación
Especialistas cuestionan la viabilidad de un arancel de este tipo. Dan Coatsworth, analista de inversiones de AJ Bell, señaló que los aranceles suelen aplicarse a bienes tangibles y que muchas producciones se realizan fuera de EE.UU. gracias a mejores incentivos fiscales.

“La amenaza plantea más preguntas que respuestas”, advirtió. Además, destacó la dificultad de definir qué significa una película “hecha en Estados Unidos” si cuenta con actores, directores o financiamiento internacional.
Según Coatsworth, obligar a producir únicamente en territorio estadounidense podría elevar costos que terminarían trasladándose al consumidor, con un impacto en la demanda tanto de servicios de streaming como de cines.
Reacción del mercado
Las acciones de compañías como Netflix y Disney sufrieron leves caídas tras los comentarios de Trump, aunque luego se recuperaron. Los inversores, por ahora, no ven la propuesta como una amenaza seria.
Lo cierto es que varios de los grandes estrenos recientes de estudios estadounidenses, como Deadpool & Wolverine, Wicked y Gladiator II, se filmaron fuera de EE.UU.
A pesar de estos desafíos, el país sigue siendo un centro clave de producción. Un informe de la consultora ProdPro registró en 2023 un gasto de 14.540 millones de dólares en rodajes, aunque con una caída del 26% respecto al año anterior. Entre los destinos que más inversión captaron en este período figuran Australia, Nueva Zelanda, Canadá y el Reino Unido.