Eldorado y la Regiòn Escuchar artículo

Sandra Silva y el arte de emprender en la adversidad

.La farmacéutica misionera que convirtió cada crisis en un motor de expansión y en un modelo inspirador para nuevos emprendedores.

Sandra Silva y el arte de emprender en la adversidad

.La farmacéutica misionera que convirtió cada crisis en un motor de expansión y en un modelo inspirador para nuevos emprendedores.

Cuando Sandra Silva volvió a Puerto Rico recién recibida, lo hizo con una intención simple pero contundente: ejercer la profesión para la que se había preparado. La ciudad tenía cuatro farmacias y la suya sería la quinta. Con recursos mínimos, largas jornadas y una vocación inflexible por la atención farmacéutica, comenzó un camino que terminaría convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia y estrategia empresarial para quienes hoy sueñan con emprender en la provincia.

Un primer sueño que la crisis no pudo apagar

El inicio fue austero. “Fue un trabajo 24/7”, recuerda Sandra, que atendía sin descanso mientras hacía crecer su primer local. Pero la crisis económica del 2001 no le dejó margen: un préstamo familiar que involucraba la farmacia y la casa de sus padres terminó volviéndose impagable.

“Era imposible seguir adelante”, admite. La solución fue tan drástica como inevitable: se mudó sola con sus tres hijos pequeños a Posadas, manteniendo abierta su farmacia original.

Volver a empezar para volver a levantarse

En una esquina de Corrientes y Salta, Sandra volvió a empezar de cero. “También trabajé 24/7”, cuenta, y después de ocho años recuperó lo que parecía perdido: sus propiedades, su estabilidad y la posibilidad de proyectar nuevamente.

Pero otro dilema la esperaba: sus hijos, ahora adolescentes, necesitaban un entorno menos demandante que la ciudad. Fue entonces cuando eligió Eldorado como nuevo destino.Volver a empezar para volver a levantarse

En una esquina de Corrientes y Salta, Sandra volvió a empezar de cero. “También trabajé 24/7”, cuenta, y después de ocho años recuperó lo que parecía perdido: sus propiedades, su estabilidad y la posibilidad de proyectar nuevamente.

Pero otro dilema la esperaba: sus hijos, ahora adolescentes, necesitaban un entorno menos demandante que la ciudad. Fue entonces cuando eligió Eldorado como nuevo destino.

Eldorado: una apuesta estratégica

En 2010 abrió acá su primera farmacia. Llegó con más experiencia, más recursos y una intuición afinada. Estudió la zona y encontró un local en el centro, que describe como “la frutillita de la torta”.
Poco después detectó un patrón: muchos clientes llegaban desde el oeste, una zona en crecimiento, sin oferta farmacéutica sólida.

“Decidí apostar ese lugar”, dice. Frente al hospitalito del Km. 3 inauguró su segunda farmacia, sumando un nuevo punto a un mapa que comenzaba a expandirse.

De la observación al crecimiento sostenido

Hoy, Sandra dirige seis farmacias: cuatro en Eldorado, una en Puerto Rico y una en San Antonio. La expansión fue gradual, basada en decisiones meditadas y una premisa irrenunciable: crecer solo hasta donde se pueda sostener los valores del negocio.

“La esencia es la atención farmacéutica”, afirma. “No es sacar una cajita del estante. El paciente viene con una preocupación real.”

Ese enfoque —humano, responsable, educativo— se convirtió en su sello.

El valor del equipo como estrategia central

Sandra aprendió que ninguna expansión funciona si no se construye un equipo sólido.
“Es imposible trabajar con alguien que no quiera aprender”, sostiene.
Por eso, la formación continua es obligatoria en sus farmacias, tanto en conocimientos técnicos como en habilidades comerciales.

El diferencial no está en las promociones, sino en la empatía. Así lo revelaron muchos clientes durante la llegada de las grandes cadenas:
“Acá me escuchan. Acá me solucionan.”

Negociar, medir, corregir: la disciplina del emprendedor

Sandra planifica a cinco y diez años, revisa indicadores, compara ventas mensuales y evalúa riesgos. Ajusta el stock según la dinámica del mercado, negocia con proveedores y analiza cada variable bajo su control.

Es una emprendedora que combina intuición con método. “Si te hacés los deberes, los riesgos se pueden manejar”, dice.

Una historia que ilumina el camino

El recorrido de Sandra Silva demuestra que emprender desde el interior es posible, incluso en tiempos adversos. Su historia es la prueba de que las crisis pueden ser puntos de partida, que la observación vale tanto como el capital, y que ningún crecimiento es sostenible sin valores claros.

Para quienes imaginan su primer emprendimiento, Sandra ofrece una inspiración cercana, real y alcanzable:
crecer es posible, siempre que no se pierda la esencia. (El Faro)

Comentarios
Volver arriba