
Corrientes bajo agua: casi 500 evacuados y hasta mil vecinos afectados por las inundaciones en San Luis del Palmar
El Riachuelo alcanzó los 4,60 metros y causó aislamiento en barrios urbanos y rurales. Equipos provinciales y municipales asisten con refugio, comida y atención médica.
La emergencia hídrica en San Luis del Palmar, Corrientes, alcanzó un nivel crítico y mantiene en alerta a toda la comunidad. El avance del agua dejó 114 familias evacuadas, con alrededor de 450 personas alojadas en 13 centros, y más de 200 vecinos autoevacuados en casas de familiares y amigos. Las estimaciones oficiales advierten que, entre evacuados, autoevacuados y personas aisladas, el impacto podría alcanzar a cerca de mil sanluiseños.
El escenario se agrava tanto en la zona urbana como en los parajes rurales, donde el desborde total del Riachuelo, que llegó a los 4,60 metros, cubrió viviendas, caminos y campos productivos. A la crecida actual se sumó un factor determinante: el agua de la inundación registrada hace más de un mes nunca regresó a su cauce normal y las lluvias intensas de la última semana profundizaron la crisis.
“El agua sube más todavía”
El periodista local Luis Dalmacio describió el drama cotidiano que atraviesan los vecinos: “Mucha gente no quería salir, se quedaba con la esperanza de que el agua baje, pero el agua sube más todavía”. Entre los episodios más impactantes, relató un rescate ocurrido en las últimas horas: “Una familia esperaba sobre el techo de su casa, a unos 100 metros del río. La vivienda ya había quedado completamente bajo el agua”.

El impacto no solo resulta material. “Se nota la mirada perdida, como sin respuestas. Es una situación complicadísima”, expresó el comunicador, al dar cuenta del efecto emocional que dejó la catástrofe.
Barrios y zonas rurales, los más castigados
Los sectores más comprometidos se concentran en los barrios lindantes al curso de agua. Empedrado Limpio, cuarta sección del departamento y punto históricamente vulnerable, registra familias con sus casas anegadas. La quinta y sexta sección, cercanas al Riachuelo, enfrentan un desborde completo. La segunda sección, próxima a un brazo que conduce hacia San Cayetano, presenta un panorama similar, con el agua por encima de la orilla.
En el área urbana, la preocupación crece en la zona de las 100 Viviendas, ubicada a unos 200 metros del acceso a la localidad. En el barrio de las viviendas del 2017, el agua avanzó hasta la calle San Luis, a unos 80 o 90 metros, lo que obligó a vecinos a abandonar sus hogares o resistir con medidas precarias.
Centros de evacuación y asistencia
El intendente Néstor Buján advirtió que el número de evacuados podría aumentar si regresan las precipitaciones. “Hay unas 90 familias alojadas en centros y alrededor de 40 familias autoevacuadas”, precisó, al señalar que también se brinda apoyo a quienes decidieron permanecer en sus casas por temor a robos o por cuidado de pertenencias.

Desde Defensa Civil municipal, Cinthia Silva explicó que los equipos recorren de forma permanente las zonas afectadas, incluso con embarcaciones, para asistir y trasladar a las familias. “El protocolo prioriza llevar a los centros de evacuación o asistir a autoevacuados y a quienes eligen quedarse”, indicó. En los refugios se garantizan tres comidas diarias, atención sanitaria y acompañamiento continuo.
Aislamiento en el campo y solidaridad
En las áreas rurales, el aislamiento representa una de las mayores amenazas. Caminos intransitables y campos cubiertos de agua dificultan el acceso. “En el campo también están muy mal”, contó Raúl, vecino de la zona, al relatar que varias familias enfrentan por segunda vez una inundación en pocas semanas.

En medio del drama, surgen gestos solidarios. Roberto, productor rural, organizó una olla comunitaria para acercar comida caliente a vecinos y trabajadores afectados, un reflejo de la solidaridad local frente a la adversidad.
Emergencia provincial y presencia oficial
El subdirector de Defensa Civil de la provincia, Bruno Lovison, confirmó que San Luis del Palmar figura como el único municipio declarado en estado de emergencia hasta el momento. Además de los evacuados, se contabilizan entre 40 y 50 familias autoevacuadas y un número aún no determinado de personas aisladas.

El gobernador Juan Pablo Valdés recorrió la localidad, supervisó los centros de evacuación y los trabajos de desagote, y coordinó acciones con el municipio. “Trabajamos de manera conjunta para cuidar a nuestra gente. Vamos a salir adelante, juntos”, afirmó.
La asistencia provincial incluye refugio, colchones, agua potable, comida caliente, atención médica clínica, pediátrica y veterinaria, además de controles para prevenir enfermedades. En paralelo, maquinaria pesada avanza con tareas de drenaje para mejorar la circulación.
Mientras el agua no cede, San Luis del Palmar atraviesa uno de los fines de año más difíciles de su historia reciente. La comunidad permanece en vilo, con la esperanza puesta en que el nivel del río comience a bajar y la emergencia, poco a poco, dé lugar a la recuperación.