
Dr Gerardo Vetter| Reflexiones sobre Fin de Año y las Preocupaciones Económicas
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En una mañana cargada de cercanía y reencuentro, el equipo de Multimedios Génesis recibió nuevamente a Gerardo Vetter, quien regresó al país después de un mes en Alemania y se sumó al tradicional espacio de análisis y reflexión que acompaña cada cierre de año.
“Qué hermoso idioma el castellano, cuánto se extraña cuando uno pasa tiempo sin hablarlo”, dijo apenas iniciado el diálogo, marcando el tono emotivo de una charla que combinó vivencias personales, mirada social y lectura del clima emocional de estas fechas.
El balance del año y las emociones que diciembre despierta
Vetter destacó que el fin de año nos obliga —a veces sin quererlo— a una revisión personal:
“Hacemos balances todos los días, pero diciembre acelera todo: las fiestas, las colaciones, las responsabilidades familiares. Casi no hay tiempo para pensar, pero aun así la pregunta aparece: ¿cómo me fue este año?”.

Sobre las expectativas incumplidas, señaló que muchas veces el análisis queda sesgado por lo negativo:
“Si uno se pone un lente negro, ve todo más oscuro. Depende con qué cristal miramos la realidad. Hay cosas que no esperábamos y fueron buenas, pero cuesta verlas”.
También valoró los pequeños recursos cotidianos: la conversación, el mate, el encuentro cara a cara.
“Una pena compartida es mitad de pesada, y una alegría compartida es el doble”, expresó.
La economía como eje dominante de las conversaciones
Consultado sobre la sensación general de que lo económico domina todas las charlas, Vetter coincidió en que hoy es un tema transversal:
“Lo económico formatea la comunicación. Si hay plata, porque hay; si no hay, porque no hay. Es el leitmotiv de la vida social, laboral y hasta de la pareja”.
Sin embargo, marcó que el fenómeno no es exclusivo de Argentina:
“Incluso en Alemania —donde hay abundancia y calidad de consumo— también gran parte de las conversaciones giran en torno a lo material: el auto, el televisor, lo nuevo, lo más grande o más liviano”.
Y advirtió:
“Si lo único que nos mueve es el signo peso, vamos a ser pobres aunque tengamos millones”.

Alemania vista desde adentro: orden, puntualidad… y soledad
Tras casi un mes en Hamburgo, compartió una mirada profunda sobre la sociedad alemana:
“Allá todo funciona como un reloj de precisión: los trenes llegan a la hora exacta, las calles están impecables, los materiales son de primer nivel. Pero yo no quiero vivir dentro de un Rolex”.
Según explicó, detrás de esa perfección hay una realidad poco visible para el turista:
La mitad de los departamentos son para una sola persona.
Hay mucha soledad, especialmente entre adultos mayores.
Falta diálogo, falta encuentro, falta comunidad.
“En Hamburgo hay gente que fallece y los vecinos se enteran días después. Eso sí es pobreza: no tener con quién hablar, no tener esperanza en el mañana”.
El valor del arraigo y la identidad argentina
En contraste, Vetter resaltó el valor humano del país:
“El abrazo, el mate, el conversar, la amabilidad, el sentirte recibido… eso no se compra con dólares. Por eso tantos que viajan vuelven a elegir Argentina y nuestras ciudades”.
También mencionó la dificultad argentina para aceptar ciertas normas en países muy estructurados:
“En Alemania nadie cruza un semáforo en rojo aunque no venga un auto. Es dar el ejemplo. Nosotros tenemos otra lógica cultural”.

Miradas sobre el futuro
Vetter cerró con un mensaje de esperanza:
“No existe la felicidad total, pero sí el camino hacia un mañana mejor. El deseo es infinito y nos motoriza. Hay que sostener eso: que mañana va a ser mejor que hoy”.
Y dejó una advertencia para todas las profesiones, especialmente las más demandantes emocionalmente:
“El desafío es que la profesión no nos absorba al punto de que dejemos de ver lo demás”.
Escucha la entrevista completa:
Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones