
El Programa de Salud Escolar garantizó la atención integral a más de 14 mil alumnos misioneros
Con operativos en más de 450 escuelas, el Programa de Salud Escolar priorizó la detección temprana y el seguimiento sanitario de niños y adolescentes. La iniciativa abordó patologías bucales, nutricionales, visuales y auditivas en todo el territorio misionero.
El Programa de Salud Misionera Escolar (Porsame) garantizó durante el 2025 una atención integral a más de 14 mil estudiantes, con foco en la detección temprana y seguimiento de las principales patologías que afectan a la población escolar. La iniciativa llegó a 452 escuelas primarias de toda la provincia y priorizó el abordaje sanitario dentro del ámbito educativo.
En ese contexto, el coordinador del programa Guillermo Rolón valoró el alcance del trabajo territorial y del abordaje conjunto con Educación. “Es importante el número, pero resaltamos el trabajo en conjunto con el sistema educativo. Tenemos seis zonas sanitarias y un equipo central que se capacita constantemente para llegar a las escuelas”, señaló.

El eje del programa estuvo puesto en garantizar diagnósticos oportunos, tratamientos y seguimiento continuo de niños y adolescentes. “Queremos tener a nuestros niños misioneros sanos, ese es nuestro desafío”, expresó Rolón, al subrayar que la estrategia busca evitar que los chicos ingresen al sistema de salud cuando la patología ya está instalada.
Patologías más frecuentes detectadas en las escuelas
Durante el ciclo lectivo, el equipo sanitario detectó que la patología bucal volvió a encabezar el ranking de consultas y derivaciones. “Este año tuvimos más de 1.900 derivaciones odontológicas”, precisó Rolón, mientras que los problemas nutricionales y oftalmológicos completaron el grupo de afecciones más abordadas.

A su vez, el programa consolidó en los últimos dos años la detección de patologías auditivas y del lenguaje, a partir de evaluaciones fonoaudiológicas y estudios de audiometría. “Desde hace dos años detectamos patologías auditivas y de lenguaje”, afirmó el coordinador.
Las acciones incluyeron controles antropométricos para evaluar el estado nutricional, mediciones de peso y talla, controles de agudeza visual, salud bucal con aplicación de flúor y entrega de kits de higiene. Cada caso detectado contó con gestión de turnos y seguimiento, articulando con los centros de salud correspondientes.

El esquema de vacunación también ocupó un lugar central dentro del programa, en un contexto marcado por la alerta sanitaria por brotes de sarampión. “Es algo que nos preocupa mucho post pandemia”, sostuvo Rolón, y remarcó el acompañamiento a los docentes ante posibles conflictos con las familias.
Según los datos oficiales, más del 90% de los alumnos presentó su carnet de vacunación, aunque cerca del 16% lo tenía incompleto. “De ese porcentaje llegamos a brindar 1.600 vacunas”, detalló el funcionario, quien explicó que el programa completa los esquemas directamente en las escuelas.
Finalmente, Rolón resaltó que el trabajo dentro del ámbito educativo permite anticiparse a problemas de salud evitables. “La población escolar es relativamente sana, pero queremos evitar que llegue tarde al centro de salud”, afirmó, y sostuvo que la prevención temprana es la principal herramienta del programa.