
Desde el aire contra el fuego: un piloto misionero en la emergencia de Chile
Con más de quince años de experiencia, el apostoleño Elías Zacharski (31) participa del operativo aéreo en los incendios que siguen causando graves daños humanos y ambientales.
El fuego vuelve a ser protagonista en esta temporada de verano arrasando todo a su paso. En Misiones los focos surgen asiduamente aunque son sofocados de manera rápida, en la Patagonia las llamas son despiadadas y destruyen no solo vidas animales sino ecosistemas enteros, mientras que la zona centro-sur de Chile los incendios se llevaron 21 vidas humanas, dejaron más de 300 personas heridas, más de 20.000 damnificados y cerca de 4.000 viviendas destruidas.
Allí, en el país vecino, el piloto apostoleño Elías Zacharski (31) se encuentra prestando servicio desde el aire al mando de un Air Tractor 802 que tiene una capacidad de 3.200 litros de agua. No es su primera misión en incendios forestales, recorrió todo el país con esta tarea y hasta lo llevó a Argelia en 2024.
Llegó hace diez días a la ciudad de Temuco y posiblemente le queden otros 20 más en esa región. En una pausa de sus vuelos diarios charló con El Territorio sobre este trabajo que eligió hace ya quince años, los desafíos que enfrenta y sus inicios como piloto.
Trabaja para la empresa santotomeña Aerocal que se dedica al combate de incendios forestales así como a aplicaciones y siembras aéreas, y reside en esa localidad correntina desde hace cuatro años. Prácticamente vive con el bolso hecho porque siempre hay trabajo por hacer.
"Vine a asistir a la emergencia, ahora por las lluvias que hubo está un poco calmado, pero nos estuvieron diciendo que se espera que febrero sea caliente. Un poco de lluvia no hace que todo esto pare", contó Elías que hace guardias de 9 a 21.30 en el aeropuerto de Temuco desde donde se mueve según sea la necesidad.
Vuela desde que tiene 17 años, desde el momento en el que tenía que decidir una carrera para seguir después del secundario, siempre le gustaron los aviones y la adrenalina. Tuvo el apoyo de sus padres desde el primer momento y el Aeroclub de Posadas fue su primera escuela, donde después de acumular 46 horas de vuelo fue piloto privado. Su formación continuó en el Aeroclub de Apóstoles y con la Brigada Nacional del Manejo del Fuego región NEA se capacitó como equipo de tierra, es decir, asistente de aviones. Luego pasó a ser piloto de observación y posteriormente a lo que es hoy: piloto de aeroaplicación y de incendios forestales.
Por lo general en este trabajo, Elías está 30 días fuera de su casa, luego vuelve por una quincena y así sucesivamente. Además del desafío que se viene y que lo convertirá por primera vez en papá, el joven piloto se enfrenta a otros en este trabajo contra las llamas.
Visto desde el aire, el fuego que arrasó Corrientes años atrás.
"El desafío más grande es volver a la casa de uno, es una actividad de riesgo. El desafío es también que no haya fallecidos, hacer de la mejor manera nuestro trabajo y volver a casa. Estamos entrenados y nos gusta hacer lo que hacemos, sabemos que somos uno sólo con los brigadistas, ni ellos ni nosotros hacemos nada solos", reconoció.
Por territorios tras el fuego
Con este trabajo y con la empresa para la que trabaja, Elías recorrió casi toda la Argentina, Paraguay, Europa y Argelia. "Hoy cada vez son más frecuentes los incendios forestales y más grandes. Argentina, Chile y España tienen personas muy buenas y capacitadas para este tipo de catástrofes. El fuego después hace lo que quiere, pero nosotros damos lo mejor", remarcó.
A Argelia fue en 2024, en el norte del país se habían desatado numerosos incendios y se cobraron una treintena de vidas. Fue un desafío para él por diversos factores: por su geografía, sus montañas, el idioma (tuvo que manejarse con el inglés) y el tiempo, porque estuvo más de 100 días lejos de casa.
En Argelia, donde fue a combatir un incendio que se cobró 30 vidas.
"Sólo quería volver a casa sano y salvo, mi meta es siempre poder bajarme del avión. Perdí a muchos compañeros en este trabajo y eso no es agradable, pero hay que seguir, eso es lo que me decían las personas más grandes cuando yo recién arrancaba", compartió.
Estar en el aire, combatir a bordo de un avión no es una tarea sencilla. Se enfrenta a temperaturas diferentes, vientos, las condiciones no son óptimas para pilotear en los incendios, un error puede resultar muy costoso. Sin embargo, reconoció que los aviones están muy bien preparados frente a accidentes.
Elías ama volar, es su forma de vida y de libertad. Este sueño cumplido se lo debe a su familia, sin su apoyo nada se hubiera dado. “No es fácil para una familia de clase media”, agregado sobre aquellos años, pero animó al que quiera seguir esa carrera a darlo todo de sí.
Pronto los desafíos serán otros teniendo a una personita esperando en casa, las ausencias no serán lo mismo para él, pero confía en que su deber, su trabajo y su pasión valen la pena ante el par de ojos que lo mirará con admiración. (El Territorio)