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Investigadores del INTA Cerro Azul desarrollan mandiocas con más almidón y mejor rendimiento

Ensayos de largo plazo, mejoras del 2% en contenido de almidón y materiales locales con alto rendimiento marcan una etapa clave del programa.

Investigadores del INTA Cerro Azul desarrollan mandiocas con más almidón y mejor rendimiento

Ensayos de largo plazo, mejoras del 2% en contenido de almidón y materiales locales con alto rendimiento marcan una etapa clave del programa.

El equipo de investigación del INTA Cerro Azul muestra avances en la generación de nuevas variedades de mandioca adaptadas a las condiciones locales y a las exigencias de la industria y del consumo en fresco. El trabajo apunta a ampliar la oferta genética disponible y a fortalecer la competitividad de la cadena productiva en la provincia.

En diálogo con Canal Doce, el Lic. Martín Domínguez, investigador del organismo, explicó que el programa atraviesa una etapa clave. “Estamos terminando con datos de los materiales F1 que venimos evaluando en los últimos años y ya iniciamos una nueva etapa con materiales F2 descendientes de esa F1”, señaló.

Los resultados preliminares muestran indicadores alentadores. Domínguez remarcó que los ensayos permitieron obtener materiales con comportamiento igual o superior a los actualmente disponibles en el campo.

Los datos nos dicen que logramos materiales que rinden igual o mejor que los que hoy se usan, con posibilidades de seguir incrementando el rendimiento en kilogramos por hectárea y también en cantidad de fécula por hectárea”, afirmó.

Dentro de los desarrollos, el investigador destacó dos materiales provisorios que presentan una mejora del 2% en contenido de almidón respecto de las variedades comerciales. “Los nombres todavía no están definidos, pero hay dos materiales que superan en almidón a los que hoy están en el mercado”, precisó.

Palatabilidad y adaptación a la región

Además del rendimiento, el equipo evaluó características vinculadas al consumo. “La palatabilidad siempre es subjetiva, pero las evaluaciones organolépticas muestran materiales que se comportan de la misma manera que los que hoy están en el mercado”, explicó Domínguez.

El investigador subrayó la importancia de trabajar con genética local. “Mejorar materiales que ya estaban adaptados nos permite obtener variedades muy rendidoras y particulares para esta zona”, sostuvo.

Nueva etapa de evaluación y proyección a campo

El programa avanza ahora hacia una segunda fase de selección genética. “En la F2 buscamos reducir la variabilidad genética y darle otra vuelta de rosca a lo que ya mejoramos en la F1, con mejoras paulatinas y más precisas”, detalló.

Respecto a los plazos, Domínguez aclaró que la validación requiere tiempo. “La F2 se empieza a plantar el año que viene y los rendimientos necesitan al menos tres años de evaluación para contar con valores con aval científico y poder transmitirlos al productor”, indicó.

Además, el especialista no descartó la incorporación de nuevos materiales en el futuro: “Se trata de nuevas variedades, y también existe la posibilidad de sumar genética de otros centros de investigación”, concluyó.

Con estos avances, el INTA Cerro Azul fortalece un trabajo estratégico orientado a mejorar la productividad, diversificar la oferta varietal y acompañar al productor misionero con información técnica validada.

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