
Yerba mate en rojo: precios atrasados y costos en alza profundizan la crisis del sector
La yerba mate cerró diciembre en rojo y profundizó su crisis de rentabilidad. Precios atrasados frente a la inflación y costos crecientes golpean al productor en un contexto de desregulación nacional.
La yerba mate volvió a cerrar diciembre en rojo y se agrava como una de las economías regionales más comprometidas del país, según el informe Semáforo de Economías Regionales de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro). En este sentido, el deterioro del componente de negocio, con precios que aumentan muy por debajo de la inflación y costos operativos en alza, volvió a impactar en la rentabilidad del productor.
Todo esto ocurre en el marco de la desregulación nacional que no consiguió recomponer ingresos ni equilibrar la cadena productiva. Esta tendencia en declive profundiza las tensiones en el sector productivo de la yerba mate en un contexto en el cual el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) sigue perdiendo funciones dejando desprotegidas a las familias productoras.

La yerba mate, atrapada en una crisis de rentabilidad
El resultado general registró cuatro actividades en verde, nueve en amarillo y seis en rojo, donde el sector yerbatero enciende todas las alarmas. En el componente de negocio, la tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $195 mil, con una suba del 18 por ciento frente al 31,5 por ciento de inflación. Desde febrero de 2025, el precio oscila entre $280 mil y $300 mil.
El área cultivada se expandió un once por ciento, alcanzando 231 mil hectáreas, aunque la producción cayó un doce por ciento en los últimos doce meses, con 867 mil toneladas frente al millón del período anterior. Aun así, el nivel actual se ubica levemente por encima del promedio histórico de 800 mil toneladas.
En el mercado interno, el consumo se mantiene en torno a 4,5 kilos por habitante al año. Además, las exportaciones generaron ingresos por 127 millones de dólares, un incremento del ocho por ciento, mientras que las importaciones sumaron 23 millones de dólares, con una suba del seis por ciento.

El contraste entre sectores en verde y actividades en crisis
Dentro de las actividades en amarillo, la forestación mostró señales mixtas. El precio promedio de la madera creció 19% interanual, claramente por debajo de la inflación, lo que mantuvo presionado el negocio.
En el frente externo, el sector forestal acumuló exportaciones por USD 166 millones, con una caída del 29% interanual, mientras que las importaciones crecieron diez por ciento, alcanzando USD 187 millones. Esta combinación de precios atrasados y pérdida de competitividad explica el estancamiento prolongado.
El tabaco mostró un desempeño más sólido. El precio al productor subió 34 por ciento interanual, superando la inflación y mejorando el negocio. En comercio exterior, las exportaciones alcanzaron USD 620 millones, con un crecimiento del 21 por ciento, mientras que las importaciones se redujeron un once por ciento.
La mandioca registró una mejora marcada en el precio al productor, con el kilo pagándose en torno a $660, lo que implicó una suba interanual del 182 por ciento. Sin embargo, la falta de exportaciones relevantes y el aumento de las importaciones en 142 por ciento interanual, hasta USD 3,8 millones, mantienen al sector en una situación frágil.

Ocho economías regionales pasaron más de la mitad de la última década en rojo
En perspectiva histórica, el semáforo confirma una tendencia persistente. Ocho de las 19 economías regionales pasaron más de la mitad de los últimos diez años en rojo. La vitivinicultura y los cítricos dulces lideran ese ranking negativo, seguidos por lechería, arroz, ovinos, peras, manzanas y papa.
Del otro lado, los complejos bovino, aviar, porcino, granos y maní lograron mayor estabilidad, permaneciendo en verde en más del 45 por ciento del período. El balance de diciembre deja una señal clara: mientras algunos sectores amortiguan el contexto macroeconómico, la yerba mate continúa atrapada en una crisis de rentabilidad y economías clave del NEA como la forestación y el té siguen sin encontrar un sendero de recuperación sostenida.