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Campo Grande inauguró un aula satélite para estudiantes de Picada Sierra de Oro

Se trata de un aula satélite que depende de la Escuela N.º 767. Los estudiantes ahora tambien cuentan con mobiliario nuevo.

Campo Grande inauguró un aula satélite para estudiantes de Picada Sierra de Oro

Se trata de un aula satélite que depende de la Escuela N.º 767. Los estudiantes ahora tambien cuentan con mobiliario nuevo.

La comunidad educativa de Picada Sierra de Oro, en el municipio de Campo Grande, celebra la finalización de una nueva obra escolar que permitirá mejorar las condiciones de aprendizaje para niños y niñas de la zona. Se trata de un aula satélite que depende de la Escuela N.º 767 y que suma infraestructura clave para el desarrollo educativo de la comunidad.

El nuevo edificio cuenta con espacios destinados al nivel primario y una sala para jardín de infantes, además de cocina, biblioteca y un patio con juegos recreativos para el esparcimiento de los estudiantes. También incorpora un baño adaptado para personas con discapacidad, un aspecto que fortalece la inclusión dentro de la institución.

La directora de la Escuela N.º 767, Cecilia Fernández, explicó que la obra contempla distintos espacios pensados para mejorar la experiencia educativa de los alumnos, entre ellos los ya mencionados “dos aulas satélite, más la salita de nivel inicial, una biblioteca, una dirección y un espacio para que los chicos puedan jugar”.

Además, destacó que el equipamiento del nuevo edificio también representa un avance importante para la comunidad escolar. Según remarcó, los estudiantes ahora cuentan con mobiliario nuevo y mejores condiciones para desarrollar sus actividades.

Mejora edilicia para estudiantes y docentes 

Desde el equipo docente valoraron el impacto que tendrá la obra en la vida escolar. La maestra de primaria Mariana Galvan señaló que las nuevas instalaciones permitirán acompañar mejor el proceso educativo de los estudiantes.  

También destacó que el nuevo espacio facilitará el trabajo del equipo docente. Según explicó, contar con instalaciones adecuadas era un objetivo esperado desde hace tiempo por la comunidad educativa.

La emoción también se reflejó en las familias. Alicia Bernaski, madre de uno de los alumnos, expresó la alegría de los padres por la concreción de la obra y remarcó que ahora los niños podrán estudiar en un lugar más seguro. Los propios estudiantes también compartieron su entusiasmo. Nicanor Vargas, alumno de séptimo grado, contó que está muy contento con la nueva escuela.

En la misma línea, Alexander Pietrovsky, también estudiante de séptimo grado, señaló que el nuevo espacio representa una oportunidad para conocer nuevas personas y hacer amigos. Además, agradeció a quienes hicieron posible la construcción del edificio.

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