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Matias Rojas | Reflexiones sobre la memoria histórica y el compromiso docente en Eldorado

La historia de una comunidad no solo se construye con los grandes acontecimientos nacionales, sino también con las experiencias, memorias y testimonios de quienes habitan cada territorio. En Eldorado, como en tantas ciudades del interior del país, la memoria histórica todavía está en proceso de reconstrucción, recuperación y debate.

Matias Rojas | Reflexiones sobre la memoria histórica y el compromiso docente en Eldorado

La historia de una comunidad no solo se construye con los grandes acontecimientos nacionales, sino también con las experiencias, memorias y testimonios de quienes habitan cada territorio. En Eldorado, como en tantas ciudades del interior del país, la memoria histórica todavía está en proceso de reconstrucción, recuperación y debate.

El profesor de Historia Matías Rojas plantea una cuestión central: la historia no debe limitarse a los relatos tradicionales ni quedar anclada únicamente en los orígenes colonizadores de la ciudad. Si bien ese proceso fundacional es importante, también es necesario avanzar hacia otros capítulos que forman parte del pasado reciente y que muchas veces permanecen invisibilizados o poco investigados.

“Siempre recordamos a los colonos, y está bien, esa parte de la historia la tenemos muy clara. Pero también hay que empezar a ver lo que pasó después”, señaló Rojas.

Uno de esos capítulos es el de la última dictadura militar argentina. Durante años se instaló la idea de que esos hechos ocurrieron únicamente en las grandes ciudades. Sin embargo, investigaciones locales y testimonios de vecinos muestran que Eldorado también fue escenario de detenciones y situaciones vinculadas al terrorismo de Estado.

"Empezando a hablar con gente nos dimos cuenta de que había personas que estuvieron detenidas acá en Eldorado. Llegamos a identificar alrededor de treinta nombres”, explicó el docente.

El trabajo de reconstrucción histórica generó debates e incluso críticas en redes sociales, algo que también forma parte de las tensiones que aparecen cuando se revisan hechos del pasado.

"Había mucha gente que decía ‘¿para qué se meten en eso?, ya son otros tiempos’. Pero no hay que olvidar la historia”, expresó.

En ese sentido, el profesor remarcó que recordar no implica atacar a instituciones actuales, sino reconocer los hechos históricos con claridad.

“Nadie está hablando de los gendarmes de hoy. Lo que decimos es que ese lugar fue un espacio de detención durante la dictadura, y no está mal decirlo con todas las letras”, sostuvo.

Otro aspecto central del debate es el rol de la educación. Para Rojas, la enseñanza de la historia debe ir más allá del aula y convertirse en una herramienta para comprender la realidad social.

“El profesor de Historia tiene otras posibilidades. La historia no es solo dar clases; también es una herramienta para trabajar con la cultura, la memoria y la sociedad”, afirmó.

En ese contexto, también planteó los desafíos que atraviesa hoy el sistema educativo y la situación de los docentes.

“Nos pagan mal y la responsabilidad es enorme. A veces terminamos siendo niñeros baratos para la sociedad, cuando en realidad tenemos una tarea fundamental”, expresó.
Más allá de las dificultades, el docente aseguró que su motivación sigue siendo clara: construir memoria y dejar un legado en la comunidad.

“Yo quiero ser un docente comprometido con la historia de mi pueblo y con la realidad de mi profesión”, manifestó.

En paralelo, Rojas trabaja junto a otros investigadores locales en la reconstrucción de distintos procesos históricos de Eldorado, desde los cambios productivos hasta la organización política de la ciudad.

“Queremos armar una línea de tiempo de la historia de Eldorado. Si no organizamos los hechos, es difícil entender cómo llegamos al presente”, explicó.

Ese trabajo incluye recuperar etapas productivas importantes para la región.

“Hubo momentos muy marcados: la época del tung, del citrus, y luego la expansión de la actividad maderera. Son procesos que también forman parte de la identidad de la ciudad”, indicó.

En definitiva, la memoria histórica es una construcción colectiva que necesita investigación, diálogo y participación social.

“Tapar o negar la historia es peor que hablarla. Hay que hacerlo con información y con fundamentos”, concluyó.

Con más de un siglo de historia, Eldorado todavía tiene muchos relatos por rescatar. Y en ese proceso, el trabajo de docentes, investigadores y vecinos resulta clave para que el pasado no quede en el olvido, sino que contribuya a comprender el presente y proyectar el futuro.

Multimedios Génesis Eldorado| Red de Medios Misiones 

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