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Impacto de la apertura de importaciones en el calzado y la situación laboral en DASS

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Impacto de la apertura de importaciones en el calzado y la situación laboral en DASS

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La incertidumbre crece entre los trabajadores de la planta de DASS en Eldorado frente a un contexto económico marcado por la apertura de importaciones en el sector del calzado. Sin embargo, desde el gremio buscan llevar tranquilidad: por el momento, no hay confirmación de despidos ni cierre de la fábrica en el corto plazo.

En diálogo con Multimedios Génesis, el delegado de la UTICRA, Gustavo Melgarejo, explicó que la empresa mantiene su intención de continuar operando en la ciudad al menos durante este año. No obstante, reconoció que existe una fuerte ansiedad entre los trabajadores, a la espera de definiciones clave que llegarían a fin de mes, cuando se conozca el nivel de producción previsto para el segundo semestre.

Actualmente, la planta produce entre 4.500 y 5.000 pares diarios, un volumen limitado por la caída de pedidos. Según el gremio, esta situación está directamente vinculada al incremento de importaciones de calzado terminado, principalmente desde países asiáticos. “En seis meses ingresaron al país más de 12 millones de pares, mientras que en Eldorado no se llegó a fabricar ni un millón”, señaló Melgarejo.

El problema central, advierten, es la falta de regulación. Las marcas —que tercerizan la producción en DASS— optan por importar productos ya terminados, reduciendo costos pero sin trasladar esa diferencia al consumidor. En las góndolas, el precio final es similar tanto para el calzado importado como para el producido en el país, lo que evidencia amplios márgenes de ganancia para las empresas, pero sin impacto positivo en el empleo local.

En ese sentido, desde el sindicato sostienen que no es viable cerrar completamente las importaciones, pero sí establecer mecanismos de equilibrio. Entre las propuestas, plantean exigir un porcentaje mínimo de producción nacional en relación con lo importado. “Con un 10% de fabricación local, se podría reactivar la industria y recuperar puestos de trabajo”, indicaron.

La caída del empleo es significativa: la planta de DASS pasó de tener unos 1.500 trabajadores en su mejor momento a apenas 220 en la actualidad. A nivel nacional, el sector también refleja el impacto, con más de 10.000 puestos perdidos en los últimos años.

A pesar del difícil panorama, el gremio insiste en llevar calma frente a rumores que circularon sobre un cierre inminente. “Si hubiera una decisión de ese tipo, se informará con transparencia”, aseguró Melgarejo, al tiempo que pidió responsabilidad ante versiones que generan angustia en las familias.

La situación de DASS refleja una problemática más amplia que atraviesa la industria del calzado argentino: la tensión entre competitividad internacional, políticas de importación y la necesidad de sostener el empleo y la producción nacional.

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