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De Bariloche a Andresito: un misionero viajó 2.900 kilómetros en bicicleta para cumplir una promesa familiar

El viaje duró 39 días y atravesó rutas patagónicas, cordilleras y extensos tramos de La Pampa. La travesía nació como una promesa personal tras la muerte de su padre en Andresito.

De Bariloche a Andresito: un misionero viajó 2.900 kilómetros en bicicleta para cumplir una promesa familiar

El viaje duró 39 días y atravesó rutas patagónicas, cordilleras y extensos tramos de La Pampa. La travesía nació como una promesa personal tras la muerte de su padre en Andresito.

Maximiliano Loppe, un joven oriundo de Comandante Andresito, quien actualmente reside en San Carlos de Bariloche, recorrió cerca de 2.900 kilómetros en bicicleta para regresar a su ciudad natal después del fallecimiento su padre. La travesía duró 39 días y atravesó rutas patagónicas, sectores de cordillera y extensos tramos de La Pampa, en un viaje marcado por noches a la intemperie, dificultades mecánicas y días sin comunicación. Según contó, el desafío tuvo un motivo personal: cumplir la promesa que había hecho de volver a Andresito pedaleando.

“Para Año Nuevo había perdido a mi papá en Andresito. No tenía cómo volver y la noticia me llegó muy tarde. Eso me quedó como un nudo en la garganta”, relató el joven de 31 años apenas arribó a la plaza central de la localidad.

En ese momento tomó una decisión que, asegura, fue analizada durante meses. “Le dije a mi familia y a mis amigos que cuando volviera a Andresito, iba a hacerlo en bicicleta. Hoy estoy cumpliendo todo eso”, expresó.

Pedalear para volver a casa

La travesía comenzó en San Carlos de Bariloche y atravesó sectores de la Patagonia, la Cordillera de los Andes y extensas rutas de La Pampa, hasta llegar al norte de Misiones. Loppe viajó con una bicicleta común cargada con lo indispensable: una carpa, frazadas, una pequeña cocina portátil, herramientas y provisiones básicas. Así, acampó en un sinfín de lugares hasta llegar a destino.

“Venía con lo básico. Cocinaba, calentaba agua para el mate o el café y me manejaba de ese modo”, relató. También explicó que muchas veces dependió de la solidaridad de personas que encontraba en el camino: “En la ruta me ayudaban y estoy agradecido por eso”, sostuvo.

Durante el recorrido enfrentó varios inconvenientes mecánicos: cambió cámaras, reparó pinchaduras y rompió varios rayos de la rueda trasera. “El último rayo se me rompió entrando a Wanda y dije: ‘Ya está, me voy a Andresito así’”, recordó.

Sin embargo, los momentos más difíciles estuvieron vinculados al aislamiento y las condiciones propias de la travesía. Uno de ellos ocurrió mientras pedaleaba por la cordillera, donde permaneció varios días sin señal telefónica.

“Quedé cuatro o cinco días sin señal y mi familia ya estaba alterada porque no podía comunicarse conmigo. Llegaba la noche, armaba la carpa y me quedaba ahí”, indicó. En medio de ese tramo llegó a pensar en abandonar el desafío. “Agarré el teléfono, miré el mapa y dije: ‘A 700 kilómetros estoy, ¿vuelvo a Bariloche o sigo?’”, recordó. La decisión final llegó al día siguiente. “Me levanté a las cuatro de la mañana y dije: ‘No, esto tiene que cumplirse porque es una promesa’”, afirmó.

Otro de los tramos críticos fue mientras cruzaba La Pampa, donde comenzó a quedarse sin agua mientras avanzaba por la ruta 152. “No tenía nada, y gracias a un camionero que me ofreció agua, pude seguir”, contó. A pesar de las dificultades, sostuvo una condición durante todo el viaje: completar el trayecto únicamente pedaleando. “El objetivo fue no hacer dedo y no hice dedo en ningún momento”, aseguró.

 

El reencuentro en Andresito tras 39 días de viaje

La llegada a Andresito estuvo marcada por el reencuentro con su familia. “Mi gente me fue a esperar. Necesitaba un abrazo”, expresó emocionado. En la localidad viven sus 11 hermanos y gran parte de sus afectos, que siguieron el recorrido a la distancia.

Lejos de considerar terminada la experiencia, Loppe adelantó que ya piensa en nuevos viajes. “Lo voy a seguir haciendo”, sostuvo. Según explicó, durante los 39 días de ruta comenzó a proyectar otros destinos y la posibilidad de recorrer nuevos países en bicicleta.

Además, dejó un mensaje para quienes sueñan con realizar una travesía similar. “Se puede. Hay que pensar las cosas bien y hacerlas con calma”, señaló. Y agregó: “Lo primero de todo es la fe. Con la fe te ganás todo”.

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