
Murió el Indio Solari: la enfermedad que fue silenciando, de a poco, una voz eterna del rock argentino
.
Durante décadas, Carlos «Indio» Solari construyó una figura casi mítica. Lejos de los medios, cerca de sus canciones y de una multitud que hizo de sus letras una forma de ver el mundo, se convirtió en uno de los artistas más influyentes de la historia del rock argentino.
Este viernes, a los 77 años, falleció en su casa de Parque Leloir. Aunque todavía se esperan precisiones oficiales sobre las circunstancias de su muerte, todo indica que el desenlace estuvo vinculado al avance de la enfermedad de Parkinson que padecía desde hacía años y que había marcado profundamente la última etapa de su vida.
La noticia conmocionó al mundo de la música y a generaciones enteras de seguidores que encontraron en sus canciones un refugio, una identidad y una forma de resistencia cultural.
La enfermedad que cambió sus últimos años
El Indio sorprendió a miles de fanáticos cuando, en marzo de 2016, durante un recital en Tandil, decidió contar públicamente que padecía Parkinson.
«Mr. Parkinson me anda pisando los talones», dijo aquella noche ante una multitud. Fiel a su estilo, eligió una frase simple y contundente para hablar de una enfermedad que ya comenzaba a condicionarlo.
El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta las neuronas encargadas de producir dopamina, una sustancia fundamental para controlar los movimientos. Con el tiempo provoca temblores, rigidez muscular, lentitud motora y dificultades para mantener el equilibrio. También puede generar trastornos del sueño, problemas cognitivos, fatiga y alteraciones emocionales.
A medida que la enfermedad avanzó, el músico fue reduciendo sus apariciones públicas. Los recitales masivos, que durante años fueron una marca registrada de su carrera, se volvieron cada vez más difíciles de sostener.
Del escenario a los formatos digitales
Su último show en vivo fue en Olavarría, en marzo de 2017. Después de aquella presentación multitudinaria, el artista comenzó a alejarse de los escenarios tradicionales.
Sin embargo, nunca abandonó la música.
Continuó grabando canciones, impulsó nuevos proyectos creativos, colaboró con artistas de distintas generaciones y encontró en la tecnología una manera de seguir conectado con su público. Participó en conciertos mediante recursos audiovisuales y holográficos y mantuvo una presencia artística activa incluso cuando su estado de salud ya limitaba gran parte de su vida cotidiana.
En los últimos años, cada aparición pública era seguida con atención por sus fanáticos, conscientes de la batalla silenciosa que libraba contra la enfermedad.
Mucho más que un músico
Hablar del Indio Solari es hablar de una figura que trascendió largamente a la música.
Primero al frente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego en su carrera solista, construyó una obra que marcó a varias generaciones. Sus canciones se transformaron en himnos populares y sus recitales en verdaderos rituales colectivos.
Por eso su muerte no representa solamente la pérdida de un artista. También significa el final de una era para el rock argentino.
La enfermedad fue apagando lentamente su presencia física, pero nunca logró borrar aquello que convirtió al Indio en una leyenda: una obra inmensa, una voz única y un vínculo irrepetible con millones de personas.
Porque hay artistas que dejan canciones. Y hay otros que terminan formando parte de la vida de la gente. El Indio Solari pertenece, definitivamente, a estos últimos.
Fuente: Ámbito e información pública sobre la enfermedad de Parkinson.