
Dr. Gerardo Vetter | Aprender a perder, crecer con los errores y comprender las conductas de riesgo
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En diálogo con Multimedios Génesis, el Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre la manera en que las personas afrontan las derrotas, los fracasos y las frustraciones. Tomando como punto de partida la reciente final del Mundial, destacó la respuesta de la sociedad argentina y explicó por qué aprender a perder es una de las habilidades más importantes para el desarrollo emocional.
Durante la entrevista, el psicólogo sostuvo que, más allá de la tristeza por no conseguir el título, predominó un sentimiento de gratitud hacia los jugadores y una actitud de acompañamiento que dejó una valiosa enseñanza.
"Lo sorprendente fue que el agradecimiento superó al bajón. Fue una reacción muy sana desde el punto de vista de la psicología social", expresó.
La derrota también enseña
Vetter señaló que la forma en que los argentinos recibieron a la Selección fue comparable al apoyo que una familia brinda a un hijo cuando atraviesa un momento difícil.

Explicó que ese acompañamiento permite comprender que el valor de una persona no depende únicamente de sus logros, sino también de su capacidad para volver a intentarlo.
"No es héroe el que nunca se cayó, sino el que siempre se levantó otra vez", afirmó.
En ese sentido, destacó que aprender a perder resulta tan importante como aprender a ganar y constituye una enseñanza fundamental para niños, jóvenes y adultos.
Cómo enfrentar los fracasos cotidianos
El profesional explicó que, cuando las cosas no salen como se esperaba, la reacción más común es negar lo ocurrido y luego buscar un responsable.
Sin embargo, remarcó que ese mecanismo suele impedir el aprendizaje y dificulta encontrar soluciones. "Cuesta preguntarse qué puedo hacer para mejorar. Es más fácil buscar la culpa en otro", señaló.
Asimismo, recomendó que, frente a una situación difícil, las personas se tomen un tiempo para procesar lo sucedido antes de actuar impulsivamente.
La importancia del diálogo en la familia
Otro de los temas abordados fue el rol de los padres frente a los errores de sus hijos.
Vetter sostuvo que muchas veces los adultos descargan sobre ellos su propia frustración, una actitud que no contribuye a resolver el problema.
"Primero hay que digerir el golpe, respirar hondo y después hablar. Descargar la bronca sobre los chicos no ayuda a nadie", explicó.
Según indicó, el diálogo y la búsqueda conjunta de soluciones permiten transformar un error en una oportunidad de aprendizaje.

Conformismo y queja: dos actitudes que paralizan
Durante la entrevista, el psicólogo diferenció la reflexión necesaria del conformismo pasivo.
Explicó que esperar que los problemas se resuelvan solos o instalarse permanentemente en la queja puede convertirse en una forma de inmovilidad emocional.
"Hay personas que dicen '¿para qué voy a hacer algo si igual nada cambia?'. Esa es una actitud peligrosa porque impide intervenir positivamente sobre la realidad", advirtió.
En cambio, sostuvo que cada dificultad debe ser analizada para encontrar alternativas que permitan mejorar la situación.
Las conductas temerarias y la sensación de omnipotencia
Consultado sobre la alta siniestralidad vial, Vetter analizó los factores psicológicos que llevan a algunas personas a conducir de manera imprudente.
Según explicó, detrás de muchas conductas de riesgo existe una sensación de omnipotencia y una necesidad de demostrar poder o llamar la atención.

"Hay personas que sienten una fuerte excitación por el riesgo y creen que nada les va a pasar. Esa sensación de invulnerabilidad puede ser muy peligrosa", afirmó.
Además, señaló que estos comportamientos no suelen limitarse al tránsito, sino que también aparecen en otros aspectos de la vida, donde existe una búsqueda constante del límite y la necesidad de ser admirado.
Prevenir antes de que sea tarde
Finalmente, el Dr. Gerardo Vetter destacó la importancia de detectar estas conductas desde edades tempranas y buscar acompañamiento profesional cuando aparecen las primeras señales.
Explicó que muchas veces las dificultades ya se manifiestan durante la infancia o la adolescencia y que el trabajo conjunto entre la familia y los profesionales puede evitar consecuencias más graves.
"La sanción o el accidente llegan cuando el problema ya explotó. Lo importante es intervenir antes, acompañar y prevenir", concluyó.
Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones