
Dr. Gerardo Vetter | Deseo, frustración, límites y vínculos: una mirada sobre el narcisismo y la psicopatía
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En diálogo con Multimedios Génesis, el Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre el deseo, la frustración y los límites que atraviesan la vida cotidiana y los vínculos humanos. A lo largo de la entrevista, destacó la importancia de comprender que no todos los deseos pueden concretarse y que aprender a gestionar la frustración constituye una parte fundamental del desarrollo emocional.
El psicólogo explicó que el deseo es una característica propiamente humana y que, a medida que las personas crecen, sus necesidades se vuelven más complejas y ya no están vinculadas únicamente con la supervivencia, sino también con el amor, las relaciones sociales, la cultura y el trabajo.
"Somos seres deseantes", sostuvo, y remarcó que la frustración aparece precisamente cuando aquello que se desea no puede concretarse.
El límite como parte de la vida
Vetter planteó que los límites son inevitables y que aparecen en distintos ámbitos: la naturaleza, la economía, la sociedad y también los vínculos afectivos.
"El límite te ubica, te da dimensión de qué es lo que podés hacer y hasta dónde podés ir", explicó.
En ese sentido, señaló que una frustración también puede convertirse en una oportunidad para revisar las propias conductas y preguntarse qué se puede modificar para afrontar de otra manera una situación similar en el futuro.
Según sostuvo, aceptar los límites permite abandonar la sensación de omnipotencia y reconocer que ninguna persona puede hacer todo lo que quiere en todo momento.
Los límites también existen en el amor
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la importancia de establecer límites dentro de las relaciones de pareja.
Vetter explicó que amar no significa aceptar cualquier conducta del otro, sino reconocer que existen dos personas con deseos, necesidades y libertades diferentes.
"Si la otra persona te dice 'eso no me cae bien, me hace daño', está en la reciprocidad valorar ese dolor", afirmó.

El profesional remarcó que el límite afectivo no debe entenderse como una amenaza de terminar una relación, sino como una posibilidad de diálogo y crecimiento.
Vivir con otra persona, explicó, implica conocerla, reconocerla y valorar también aquello que le genera bienestar o malestar.
La felicidad no es individual
Durante la conversación, Vetter también cuestionó la idea de una felicidad completamente individual y autosuficiente.
Sostuvo que las personas se constituyen y se humanizan a través de sus vínculos con los demás, por lo que la familia, la pareja, los amigos y la comunidad tienen un papel fundamental.
"La felicidad tiene que ver con otros", expresó, y señaló que una vida basada únicamente en el aislamiento, el poder o la acumulación difícilmente pueda traducirse en bienestar verdadero.
En esta línea, advirtió también sobre los riesgos de alcanzar repentinamente grandes niveles de fama, dinero o poder sin contar con las herramientas necesarias para gestionarlos.
Cuando el éxito cambia el entorno
Vetter sostuvo que el reconocimiento y el poder pueden modificar los vínculos de una persona y generar entornos que alimenten una sensación de superioridad.
"Un ídolo es un falso Dios", señaló al reflexionar sobre quienes son colocados permanentemente en un pedestal.
En ese contexto, destacó el valor de quienes estuvieron presentes antes del éxito y pueden convertirse en una red de contención cuando las circunstancias cambian.
También llamó a utilizar los talentos y capacidades personales de manera responsable, especialmente con quienes acompañaron desde el comienzo.
Qué es el narcisismo y qué lo diferencia de la psicopatía
En la segunda parte de la entrevista, el psicólogo abordó uno de los conceptos más utilizados actualmente: el narcisismo.
Vetter pidió cautela a la hora de utilizar términos psicológicos como diagnósticos y explicó que el narcisismo no debe convertirse simplemente en una etiqueta para describir a una persona con determinados comportamientos.
Según explicó, el narcisista está centrado en sí mismo y busca permanentemente la mirada de los demás como una forma de reconocimiento y valoración.
En cambio, diferenció esta conducta de la psicopatía, que vinculó con una búsqueda de poder en la que el otro puede ser reducido a un objeto para satisfacer las propias necesidades.
"El otro no existe como otro. El otro no es una persona, el otro es un objeto que se puede utilizar para satisfacer las propias necesidades", explicó al referirse a la psicopatía.

La importancia de revisar los patrones
El profesional sostuvo que todas las personas tienen características de personalidad que pueden ser revisadas y modificadas a través de la interacción con los demás.
En ese sentido, destacó la importancia de observar cuando determinadas situaciones se repiten en diferentes vínculos.
"Una vez es casualidad, pero dos veces lo mismo, tres veces lo mismo y entonces va a un psicólogo", planteó.
Según explicó, cuando una persona atraviesa reiteradamente conflictos similares puede ser necesario revisar sus formas de interpretar las situaciones, actuar y relacionarse con los demás.
La psicología, señaló, puede ayudar justamente a identificar esos patrones y trabajar sobre aquello que necesita ser modificado.
Cuando el golpe obliga a mirar hacia adentro
Vetter explicó que muchas personas llegan a una consulta psicológica recién cuando aparece un síntoma, una pérdida, un conflicto laboral, una separación o algún acontecimiento que funciona como un llamado de atención.
"El síntoma significa que algo te está molestando, algo duele, algo lastima", expresó.
En este sentido, sostuvo que incluso quienes presentan comportamientos narcisistas o psicopáticos pueden encontrarse con límites impuestos por la propia vida, por los vínculos o por la sociedad.
A veces esos límites pueden aparecer de manera especialmente dura, cuando una persona sobrepasa determinadas normas y debe afrontar consecuencias concretas.
Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones