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Dr. Gerardo Vetter | Escuchar, hablar y expresar las emociones como herramientas para cuidar la salud mental

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Dr. Gerardo Vetter | Escuchar, hablar y expresar las emociones como herramientas para cuidar la salud mental

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En diálogo con Multimedios Génesis, el psicólogo Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre la importancia de la escucha y la comunicación en los vínculos cotidianos, especialmente en el marco del Mes de la Prevención del Suicidio. El profesional destacó que aprender a escuchar al otro implica no solamente prestar atención a sus palabras, sino también poder reconocer sus silencios, cambios de comportamiento y aquello que muchas veces no logra expresar.

A lo largo de la entrevista, Vetter explicó cómo se desarrolla la capacidad de escuchar y hablar desde los primeros años de vida, el papel que cumple la familia en la construcción de los modos de comunicación y la importancia de poder poner en palabras emociones como el miedo, la tristeza, el enojo o la angustia.

La escucha como punto de partida

Vetter explicó que la escucha constituye una de las primeras herramientas que desarrolla una persona. Antes de poder hablar, los niños escuchan, imitan los sonidos y progresivamente comienzan a comprender y utilizar las palabras.

“Lo primero que se activa es la escucha, luego la comprensión y después la articulación, la emisión de la palabra”, explicó.

En ese sentido, señaló que la comunicación no consiste solamente en hablar, sino también en comprender quién está del otro lado, qué necesita expresar y cuál es su disposición para escuchar.

Escuchar también los silencios

El profesional vinculó la importancia de la escucha con la prevención y el acompañamiento frente a situaciones de sufrimiento emocional.

En este contexto, remarcó que una persona puede permanecer en silencio mientras atraviesa pensamientos, sentimientos o conflictos que no logra exteriorizar.

“Tenemos que saber escuchar el silencio del otro. ¿Qué significa el silencio?”, planteó.

Vetter explicó que esto resulta especialmente importante en niños y adolescentes, ya que una persona puede parecer tranquila hacia afuera mientras atraviesa internamente una situación intensa.

Por eso, consideró necesario que familiares, docentes y adultos cercanos desarrollen una mayor sensibilidad para detectar cambios y generar espacios de confianza donde el otro pueda hablar.

La familia y el aprendizaje de la comunicación

Otro de los ejes abordados fue el papel de la familia en la construcción de los modos de relacionarse. "En la familia se aprende a escuchar y hablar”, afirmó Vetter.

El psicólogo explicó que los niños observan cómo se comunican los adultos y pueden incorporar esas formas de interacción. No solamente aprenden de las palabras, sino también de los silencios, los gestos y la manera en que los adultos resuelven sus diferencias.

En ese sentido, señaló que la palabra puede utilizarse para acercar y generar comunicación, pero también puede convertirse en una herramienta de agresión, distancia o descalificación.

Los modelos familiares, sostuvo, pueden influir posteriormente en la manera en que los chicos se relacionan en otros ámbitos, como la escuela y sus vínculos personales.

Poner en palabras lo que sentimos

Para Vetter, uno de los aspectos centrales de una comunicación saludable es poder expresar aquello que ocurre en el mundo interno.

“La palabra es esencial y la falta de palabra enferma”, afirmó.

El profesional destacó la importancia de poder poner en palabras emociones, sentimientos, pensamientos, fantasías, expectativas y miedos.

“Poder poner en palabra ya es la mitad de la solución”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que cuando una persona no encuentra la posibilidad de exteriorizar aquello que siente, puede acumular malestar y dificultades para elaborar determinadas situaciones.

Por eso, consideró saludable poder expresar tanto la tristeza como el enojo, la alegría, el miedo o cualquier otra emoción, sin asociar esa expresión con una supuesta debilidad.

Hablar de los miedos

Además, se detuvo especialmente en la necesidad de poder hablar sobre aquello que genera temor.

“La mejor forma de elaborar el miedo es poder hablarlo, poder decirlo”, explicó.

Para el profesional, esa expresión necesita estar acompañada por una escucha respetuosa. Burlarse, minimizar o descalificar los sentimientos de otra persona puede dificultar todavía más la posibilidad de hablar sobre lo que le ocurre.

En este sentido, remarcó que expresar emociones no hace a una persona más o menos fuerte, sino que constituye una forma de reconocer lo que está atravesando.

Los vínculos y el reconocimiento del otro

Durante la conversación también se abordaron las formas en que las personas construyen sus vínculos y el riesgo de reducir al otro a un objeto dentro de una relación.

Vetter planteó que una relación saludable parte de reconocer al otro como una persona, con sus propias características, necesidades y formas de ser.

“El otro es una persona, es un semejante, es un igual”, sostuvo.

En ese sentido, consideró que las diferencias entre las personas no necesariamente deben convertirse en una fuente de conflicto, sino que pueden enriquecer los vínculos cuando existe capacidad de diálogo, comprensión y adaptación.

“Somos totalmente diferentes y absolutamente iguales”, expresó.

Para el profesional, la igualdad en la dignidad de las personas no implica que todos deban pensar o actuar de la misma manera, sino que las diferencias puedan convivir dentro de relaciones basadas en el respeto.

La importancia de valorarse a uno mismo

Hacia el final de la entrevista, Vetter destacó la importancia de la autoestima y de reconocerse como una persona valiosa, sin depender permanentemente de la aprobación externa.

Explicó que una búsqueda constante de validación puede llevar a establecer vínculos en los que la persona no sea reconocida en su individualidad.

“Si no se asume como un sujeto que es querible, lindo, hermoso y valioso, se está postulando sin querer como un accesorio”, afirmó.

En este sentido, remarcó que el reconocimiento propio constituye una parte importante de la construcción de vínculos saludables y de la posibilidad de relacionarse con los demás desde un lugar de mayor autonomía.

Comunicación, escucha y salud mental

En el marco del Mes de la Prevención del Suicidio, la reflexión de Vetter puso nuevamente el foco en la importancia de generar espacios donde las personas puedan hablar y, fundamentalmente, sentirse escuchadas.

Para el profesional, la comunicación comienza mucho antes de las situaciones de crisis y se construye cotidianamente dentro de la familia, las amistades y los distintos espacios de pertenencia.

Escuchar, respetar las emociones, preguntar qué está pasando y permitir que el otro pueda expresarse son herramientas que pueden contribuir a fortalecer los vínculos y detectar situaciones que requieren mayor atención.

La propuesta, en definitiva, parte de una idea sencilla pero fundamental: antes de hablar, aprender a escuchar. Y muchas veces, prestar verdadera atención a lo que una persona dice —o incluso a lo que no puede decir— puede ser el primer paso para acompañarla.

Escucha la entrevista completa:

Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones 

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