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Dr. Gerardo Vetter | El amor después del enamoramiento: madurez emocional, compañerismo y reciprocidad en la pareja

En diálogo con Multimedios Génesis, el psicólogo Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre las distintas etapas del amor, las diferencias entre el enamoramiento y los vínculos maduros, y la importancia de desarrollar la capacidad de comprender las emociones y necesidades de la otra persona.

Dr. Gerardo Vetter | El amor después del enamoramiento: madurez emocional, compañerismo y reciprocidad en la pareja

En diálogo con Multimedios Génesis, el psicólogo Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre las distintas etapas del amor, las diferencias entre el enamoramiento y los vínculos maduros, y la importancia de desarrollar la capacidad de comprender las emociones y necesidades de la otra persona.

Durante la entrevista, el profesional abordó cuestiones relacionadas con el miedo a la soledad, el egocentrismo en las relaciones, la madurez afectiva y los desafíos que atraviesan las parejas frente a los cambios de la vida. Además, destacó la necesidad de construir vínculos basados en el cuidado mutuo, la reciprocidad y la distribución equitativa de las responsabilidades familiares.

A partir de la idea de “el amor después del amor”, el psicólogo invitó a pensar el vínculo de pareja como una elección cotidiana que requiere aprendizaje, compromiso y disposición para acompañar al otro en las distintas etapas de la vida.

El amor después del enamoramiento

Uno de los ejes centrales de la conversación fue la diferencia entre el enamoramiento inicial y el amor que se construye con el paso del tiempo. Vetter explicó que la primera etapa suele estar marcada por la novedad, la emoción y la sensación de sentirse especial ante la mirada de otra persona.

Sin embargo, sostuvo que una relación no puede permanecer indefinidamente en esa instancia, porque el vínculo necesita evolucionar hacia una forma de amor en la que también tengan lugar las responsabilidades, el cuidado y el reconocimiento de las necesidades del otro.

“El enamoramiento es hermoso porque es de golpe sentirte descubierto por un otro”, expresó. No obstante, advirtió que quedarse permanentemente en esa etapa puede llevar a una relación centrada en la propia satisfacción, en lugar de avanzar hacia una construcción compartida.

Para explicar esta diferencia, comparó el enamoramiento con un período de mucho florecimiento, pero todavía con poco fruto. En cambio, señaló que el amor maduro se manifiesta en las decisiones cotidianas, en la convivencia y en la capacidad de afrontar juntos las dificultades.

En ese sentido, planteó que el amor no consiste solamente en experimentar emociones intensas, sino también en aprender a acompañar al otro cuando cambian las circunstancias y aparecen nuevas responsabilidades.

Elegirse todos los días y cuidar el vínculo

Vetter también destacó que el amor adulto implica sostener la elección de estar con la otra persona, incluso cuando la relación atraviesa momentos difíciles o deja de tener la intensidad característica de los comienzos.

El profesional explicó que el cuidado personal y el cuidado del otro forman parte de una misma construcción. También señaló que los pequeños detalles, la atención a la propia imagen y el deseo de seguir resultando atractivo para la pareja pueden expresar la voluntad de mantener vivo el vínculo.

“Es una elección de cada día, de elegir estar con el otro”, sostuvo.

En esa línea, remarcó que las parejas necesitan conservar la disposición a sorprenderse positivamente, expresar afecto y demostrar interés, en lugar de considerar que el amor queda garantizado por lo que se dijo o hizo en el pasado.

Asimismo, señaló que los desafíos de la vida cotidiana requieren una actitud de compañerismo: estar presentes cuando el otro lo necesita, compartir las dificultades y reconocer que no todos los días son iguales.

“El amor es elegir, a pesar de las dificultades, a pesar de los desafíos que hay que afrontar, elegir estar otra vez con vos”, expresó.

Aprender a estar solo para construir relaciones saludables

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la dificultad que algunas personas experimentan al encontrarse solas y la necesidad constante de sentirse queridas o reconocidas por alguien más.

A partir de esta cuestión, Vetter planteó que es importante aprender a estar con uno mismo antes de construir una relación de pareja. De lo contrario, advirtió, existe el riesgo de utilizar al otro como una forma de aliviar la soledad, en lugar de establecer un vínculo basado en el deseo de compartir la vida.

“Si no sabés estar contigo, tampoco vas a estar con otro”, afirmó.

El psicólogo explicó que, en determinadas situaciones, la pareja puede convertirse en una especie de calmante emocional frente al miedo a estar solo. Por eso, consideró necesario reconocer estas dinámicas y desarrollar recursos personales que permitan construir relaciones desde un lugar más saludable.

También reflexionó sobre aquellas relaciones que parecen intensas y profundas, pero que rápidamente se trasladan hacia otra persona después de una separación. En estos casos, invitó a distinguir entre el enamoramiento, la necesidad de compañía y la capacidad de sostener un vínculo a lo largo del tiempo.

La madurez emocional y la capacidad de comprender al otro

Durante la conversación, Vetter introdujo el concepto de alexitimia para referirse a las dificultades relacionadas con el reconocimiento y la expresión de las emociones. En su reflexión, puso el foco en la importancia de identificar lo que siente la otra persona, comprender sus necesidades y registrar los procesos que está atravesando.

El profesional advirtió que algunas personas permanecen demasiado centradas en sí mismas y tienen dificultades para salir de su propia perspectiva. En esos casos, pueden interpretar el vínculo únicamente desde aquello que reciben, sin advertir lo que el otro necesita o está viviendo.

“El amor después del amor es la capacidad de centrarse en la otra persona, en lo que piensa, en lo que siente, en sus necesidades, en los procesos que está pasando”, explicó.

En ese sentido, vinculó la construcción de relaciones saludables con el desarrollo de la inteligencia emocional y la capacidad de regular las propias reacciones. También sostuvo que crecer no implica solamente un desarrollo físico o intelectual, sino que requiere madurar los afectos y aprender a vincularse de manera más consciente.

“El amor no es para analfabetos emocionales”, expresó, al señalar la importancia de aprender a reconocer las emociones propias y ajenas.

Asimismo, remarcó que estas capacidades se desarrollan a lo largo de la vida y que, cuando las dificultades emocionales afectan los vínculos, puede ser importante buscar acompañamiento profesional.

Las etapas de la vida y los desafíos de la pareja

Vetter también se refirió a los cambios que pueden atravesar las relaciones cuando aparecen nuevas responsabilidades, como el embarazo, el nacimiento de un hijo o las necesidades propias de la crianza.

Explicó que estas etapas modifican la dinámica familiar y requieren que ambos integrantes de la pareja puedan adaptarse a una nueva realidad. En particular, advirtió sobre las dificultades que pueden surgir cuando uno de ellos espera mantener el mismo nivel de atención que recibía antes, sin considerar las necesidades y demandas que enfrenta el otro.

En este contexto, sostuvo que el amor maduro implica dejar de ubicarse permanentemente en el centro de la relación para mirar junto con la pareja los desafíos que se presentan.

La llegada de un hijo, señaló, demanda acompañamiento, comprensión y una redistribución de las energías y responsabilidades. Por eso, consideró fundamental que ambos puedan reconocerse como compañeros y asumir las transformaciones familiares de manera conjunta.

El profesional también hizo hincapié en la adolescencia como una etapa de aprendizaje afectivo, durante la cual las personas comienzan a descubrir cómo se relacionan con los demás y qué consecuencias pueden tener sus decisiones.

En esa línea, recomendó respetar los tiempos de maduración y evitar apresurarse a asumir experiencias o responsabilidades para las que todavía no se cuenta con las herramientas necesarias.

La distribución de las tareas y la construcción de vínculos igualitarios

Otro de los ejes de la entrevista surgió a partir de la consulta de una oyente sobre la desigual distribución de las tareas domésticas y la tendencia de algunos varones a considerar natural que las mujeres se ocupen de atenderlos.

Frente a esta problemática, Vetter señaló que estas conductas están relacionadas, en parte, con modelos de crianza que históricamente asignaron responsabilidades diferentes a varones y mujeres.

El psicólogo sostuvo que es necesario enseñar desde la infancia que las tareas del hogar y las responsabilidades familiares deben compartirse, sin establecer privilegios por razones de género.

“Los dos tienen que ayudar, los dos tienen que compartir. Los dos tienen que poner algo para que funcione”, afirmó.

En ese sentido, advirtió que algunos varones llegan a la vida adulta esperando que sus parejas reproduzcan el rol de sus madres y se encarguen de atenderlos, cocinar, limpiar y resolver las necesidades domésticas.

Frente a esta situación, planteó la importancia de revisar las pautas de crianza y promover una educación basada en la colaboración, el respeto y la valoración del aporte de cada integrante de la familia.

También destacó que el trabajo doméstico representa una carga importante que muchas veces permanece invisibilizada, especialmente cuando se realiza de manera cotidiana.

“El trabajo en la casa es muchísimo trabajo. Y no valorado muchas veces”, señaló.

Por eso, consideró fundamental reconocer y agradecer las tareas que sostienen la vida familiar, en lugar de advertir su importancia únicamente cuando dejan de hacerse.

La importancia de trabajar las dificultades emocionales

Hacia el final de la entrevista, Vetter señaló que las dificultades para construir relaciones saludables pueden estar vinculadas con experiencias dolorosas de la infancia o la adolescencia, situaciones de abandono, violencia u otras circunstancias que afectan el desarrollo emocional.

En ese sentido, destacó la importancia de reconocer las propias dificultades y buscar ayuda profesional cuando determinados conflictos interfieren en la vida afectiva, las relaciones de pareja o la posibilidad de establecer vínculos satisfactorios.

El profesional remarcó que tanto varones como mujeres pueden atravesar obstáculos emocionales que necesitan ser comprendidos y trabajados, sin reducir las dificultades de una relación a la responsabilidad exclusiva de uno de sus integrantes.

A lo largo de la conversación, invitó a reflexionar sobre la necesidad de desarrollar la empatía, aprender a reconocer las emociones y abandonar aquellas conductas que colocan las propias necesidades por encima de las de los demás.

La entrevista dejó como eje central una idea: el amor maduro no se sostiene únicamente en el enamoramiento, sino en la capacidad de elegir, cuidar, comprender y acompañar al otro todos los días. Construir una relación saludable requiere madurez emocional, responsabilidad compartida y disposición para crecer junto a la otra persona frente a los cambios y desafíos de la vida.

Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones 

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