
Omar Ocampos y un sueño que se convirtió en dos museos para preservar la historia de Eldorado
El creador del primer Museo de Motos de Misiones y la región amplió su espacio con una propuesta que también rescata la memoria de una de las antiguas panaderías de la ciudad. Detrás del proyecto hay más de tres décadas de trabajo, pasión por los vehículos antiguos y una historia personal que comenzó con una bicicleta que nunca pudo recuperar.
La historia de Omar Ocampos demuestra que los sueños pueden convertirse en proyectos que trascienden lo personal y se transforman en parte del patrimonio cultural de una comunidad. Después de más de 30 años de trabajo, el vecino de Eldorado continúa ampliando una iniciativa que nació de su pasión por los vehículos antiguos y que hoy reúne dos espacios dedicados a conservar y compartir la historia.
En una entrevista con Multimeios Génesis, Ocampos contó los orígenes de su proyecto, el esfuerzo que implica sostenerlo y las novedades que incorporó recientemente al museo, con la apertura de un nuevo sector dedicado a una antigua panadería de la ciudad.
Una bicicleta que marcó el comienzo de todo
El origen del museo se remonta a la infancia de Ocampos, cuando soñaba con tener una bicicleta en buenas condiciones. La que había heredado de su hermano mayor estaba muy deteriorada y, con apenas 12 años, comenzó a juntar dinero para comprar las cubiertas y los frenos que necesitaba para restaurarla.
Para conseguirlo, vendía botellas, cortaba el pasto y realizaba distintos trabajos. Sin embargo, después de dos años apenas había podido reunir lo suficiente para comprar una cubierta y dos patines de freno.
Años más tarde, mientras vivía en Buenos Aires, encontró una bicicleta idéntica a aquella que tanto había deseado. Intentó intercambiarla por la suya, pero no logró concretar la operación.

Cuando regresó a Eldorado, decidió buscar la bicicleta que había dejado en el taller de Don Ramos, el bicicletero del kilómetro 3. Pero el tiempo había pasado y, al revisar el lugar, encontró solamente el manubrio.
Ese objeto, que hoy recibe a los visitantes en la entrada del museo, se convirtió en el símbolo de una historia que todavía continúa.
“Cuando encontré ese manubrio y lo tuve en la mano, dije: a partir de ahora me voy a encargar de buscar bicicletas antiguas. ¿Por qué no hago un museo para que, a futuro, mucha gente pueda ver esas bicicletas y motos que nunca pude tener?”, recordó.
Así comenzó una búsqueda que se extendió durante décadas y que culminó con la inauguración, el 29 de septiembre de 2021, del primer Museo de Motos de Misiones y de la región.
De la chatarra a piezas que cuentan historias
Uno de los aspectos más llamativos de la colección es que, según explicó Ocampos, alrededor del 70% de los vehículos que hoy forman parte del museo llegaron a sus manos en condiciones de abandono.
Durante los años noventa, las motos y bicicletas antiguas eran consideradas por muchas personas objetos sin utilidad. Mientras algunos buscaban deshacerse de ellas, él veía posibilidades de restauración y un valor histórico que merecía ser preservado.
“Para mí era algo que estaba viendo a futuro, como algo con mucho potencial”, explicó.

Con paciencia, dedicación y trabajos de restauración, fue recuperando esas piezas para darles una nueva vida. Algunas intervenciones las realiza personalmente, mientras que para trabajos específicos de pintura contó con la colaboración de vecinos de Eldorado.
Ocampos sostiene que cada vehículo tiene una historia propia, independientemente de su tamaño, marca o cilindrada. Para él, una pequeña Zanella de 50 cc puede tener tanto valor como una moto de gran porte, porque detrás de cada una hay una persona que la soñó, ahorró para comprarla y compartió momentos de su vida con ella.
Por eso, el museo no es solamente una colección de motos antiguas: también es un espacio para recuperar recuerdos familiares y preservar parte de la historia cotidiana.
Un nuevo espacio para rescatar la memoria de Eldorado
La reciente ampliación del proyecto permitió incorporar otro sector de gran valor histórico: el edificio de una antigua panadería que funcionó en la ciudad y que fue una de las primeras de Eldorado.
Según relató Ocampos, aquella panadería distribuía pan en escuelas de la ciudad y de zonas cercanas. Ahora, el espacio puede ser recorrido por los visitantes, que tienen la posibilidad de conocer sus instalaciones y los elementos utilizados en su funcionamiento.
Para conectar ambos sectores, se construyó una rampa de acceso entre la nave central, que anteriormente funcionó como supermercado de Esther Hermanos, y el edificio de la panadería.
De esta manera, el proyecto suma una nueva propuesta para conocer el pasado de Eldorado, más allá de la historia del motociclismo.
El museo también cuenta con un sector dedicado a Juan Manuel Fangio, presentado originalmente en la Expo Eldorado 2024. Allí se exhiben dos autos baquets de carrera, una moto Guzzi Cardellino y una bicicleta similar a la que el quíntuple campeón mundial le regaló a su padre después de ganar su primera carrera como campeón mundial.
Ocampos trabaja, además, en la recreación de un antiguo taller inspirado en el espacio que forma parte del Museo Fangio de Balcarce, con herramientas y elementos que buscan reproducir aquel ambiente.
Un proyecto sostenido con esfuerzo y acompañamiento familiar
Sostener un museo gratuito y de estas características representa un importante desafío económico y de trabajo cotidiano.
Ocampos destacó especialmente la colaboración de Guillermo Esther y su hijo Diego Esther, quienes le facilitaron inicialmente el espacio para guardar los vehículos y concretar una muestra. Posteriormente, le permitieron avanzar con el proyecto del museo.
Según explicó, el 75% del edificio fue donado por la familia Esther, mientras que él asumió el compromiso de pagar el 25% restante para consolidar el espacio definitivo.
También reconoció el acompañamiento de su esposa, Mara, de sus hijas Micaela y Priscila, de sus hermanos y de otras personas que colaboraron a lo largo de los años.
“Yo tuve la idea, le meto ganas, todo el amor del mundo, pero sin el acompañamiento de la gente cercana es imposible, porque esto no se puede hacer solo”, expresó.
La inauguración del museo contó con la presencia de autoridades provinciales y locales, entre ellas el entonces gobernador Oscar Herrera Ahuad, un reconocimiento a la relevancia de una iniciativa que se convirtió en un nuevo atractivo cultural para la ciudad.
Una invitación a descubrir lo que Eldorado tiene para ofrecer
Actualmente, el museo recibe visitantes los sábados, domingos y feriados. También organiza recorridos escolares programados durante la semana, para que estudiantes puedan acercarse a la historia de los vehículos antiguos y conocer el trabajo de preservación.
Además del público local, recibe visitantes de otras localidades, de Brasil y de otros países.
Ocampos invitó especialmente a los vecinos de Eldorado a conocer el lugar, al señalar que muchas veces se valoran los atractivos turísticos lejanos sin descubrir aquellos que están cerca.
La entrada es gratuita y quienes deseen visitar el espacio pueden coordinar previamente las visitas escolares o consultar los horarios de apertura.

También se reciben donaciones de motos, bicicletas y otros vehículos antiguos que sus propietarios quieran preservar. La intención es evitar que esas piezas desaparezcan y garantizar que sus historias puedan ser conocidas por las próximas generaciones.
“Hay que darle valor ahora, dejarla en un lugar donde se preserve”, sostuvo.
El sueño que su madre vio antes que él
Entre los momentos más emotivos de la entrevista, Ocampos recordó el apoyo de su madre, Gasparina Pilar, quien creyó en el proyecto mucho antes de que él pudiera imaginar que se convertiría en realidad.
Cuando le contó que le habían prestado un lugar para guardar las motos que estaba reuniendo, ella le dijo: “Hijo, ese va a ser tu museo”.
En aquel momento, él consideraba que la idea era casi imposible. Sin embargo, con los años, aquellas palabras adquirieron otro significado.
La historia también dejó una reflexión sobre el valor del acompañamiento familiar y la importancia de compartir tiempo con las madres y los seres queridos.
“Los padres siempre tienen esa visión”, expresó, al recordar a una mujer trabajadora que lo alentó a seguir adelante incluso cuando otras personas no comprendían su proyecto.
Con dos espacios que invitan a recorrer distintas etapas de la historia local, Omar Ocampos continúa demostrando que preservar el pasado también es una forma de construir futuro. Su museo nació del recuerdo de una bicicleta que nunca pudo recuperar, pero hoy ofrece a toda una comunidad la posibilidad de descubrir, aprender y mantener viva su memoria.
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