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La causa por el gatillo fácil en Santa Ana está cerca de ser elevada a juicio

Policiales 06 de abril de 2021 Redaccion Multimedios Genesis Redaccion Multimedios Genesis
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La investigación judicial a los cuatro efectivos de la Policía de Misiones por el caso de gatillo fácil contra Víctor Márquez Dos Santos (16), asesinado en Santa Ana en 2019, transita momentos clave luego de que el juez Juan Manuel Monte remitiera por segunda vez el expediente a la Fiscalía para la elevación a juicio.

Como informó este medio oportunamente, el magistrado había considerado agotada la instrucción en octubre del año pasado, pero en ese entonces el fiscal Christian Antúnez Nerenberg, luego de analizar todos los cuerpos, solicitó nuevas medidas de prueba.  Y ahora esos pedidos fueron atendidos e incorporadas a la causa.

 
Fuentes cercanas a la pesquisa señalaron a El Territorio que ante este panorama no habría impedimentos para que el Ministerio Público solicite el cierre de la instrucción y que finalmente los acusados queden a disposición de un tribunal para que los juzgue. La determinación del fiscal podría conocerse en los próximos días.

 
“Son medidas rápidas. Antes de fin de año la causa tiene que estar elevada a juicio. Hay una ansiedad muy grande de toda la sociedad santanera, porque es un hecho que conmovió profundamente a toda la comunidad”, había dicho a la prensa en octubre Mauricio Hadad, luego de conocerse los pedidos del magistrado Antúnez Nerenberg.

 
Los tiempos no fueron los esperados, pero el retraso -de dos meses- no es significativo si se tiene en cuenta la feria judicial y las complicaciones por el avance del coronavirus al que no escapó el Poder Judicial. De todas formas, de concretarse, la decisión del juez Monte tendrá que ser informada a todas las partes, quienes también tienen la posibilidad de apelar.

Gatillo fácil

 
El crimen ocurrió el 24 agosto de 2019 y tiene a cuatro imputados: Deibid Vergara (33), Rubén Núñez (43), Matías Acosta (31) y Mariela Cipontino. Vergara está en una cárcel con prisión preventiva por homicidio agravado por su condición de funcionario público, mientras que los otros siguen el proceso en libertad acusados de encubrir el crimen.

Según la pesquisa, todos ellos formaban parte de la guardia de la comisaría local y habían salido de patrulla en un móvil que terminó interceptado al adolescente en plena vía pública. Víctor murió prácticamente en el acto a causa de un disparo en la cabeza.

 
Según dos pericias -una hecha por la propia Policía de Misiones y otra por Gendarmería Nacional-, la bala 9 milímetros con la que dieron muerte al joven salió del arma reglamentaria de Vergara. Además, el testimonio de Mariela Cipontino lo señaló directamente como el asesino luego de una semana de investigación sin resultados positivos.

 
Reconstrucción

 
“Tengo un dato”. Con esas palabras el señalado homicida, con la jerarquía de oficial y esa noche designado como jefe de guardia, conformó una comisión que salió en el patrullero de la dependencia a hacer una recorrida nocturna.

 
Lo que se sabe en base a los elementos del expediente y la declaración de la única mujer del grupo es que el móvil rodeó la Escuela Normal 10 con las luces apagadas y se detuvo en una de las calles laterales cerca de las 3 de la madrugada. Entonces Vergara se bajó y caminó en medio de la oscuridad unos 50 metros.

 
El lugar donde se cree que mató a Víctor es una calle terrada que finaliza en la avenida principal de la localidad. Si el adolescente quería huir, esa era la única vía. A los costados de la arteria está el tejido perimetral del establecimiento escolar y del otro lado había entonces una espesa vegetación de unos pocos metros, pero que también finaliza con un alambre.

 
El patrullero estaba cerca de la otra bocacalle, con tres uniformados adentro.

 
La bala 9 milímetros que salió del arma reglamentaria de Vergara literalmente le atravesó la cabeza mientras él estaba arrodillado y de espaldas a su ejecutor, tal y como lo indicaron las marcas de tierra en su ropa y el informe de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial.

 
Al escuchar los disparos, los uniformados bajaron del móvil y fueron presurosos en dirección de Vergara, que ya estaba volviendo. Entonces, les dijo que allí no había pasado nada y los amenazó de muerte. A ellos y a sus familiares, a quienes dijo que conocía.

 
Pedido de la querella

 
El silencio, primero forzado y luego cómplice, duró una semana hasta que por peso propio de las inconsistencias, la verdad salió a la luz. Al respecto, desde la familia -constituida en querellante- buscarán que los demás uniformados sean enjuiciados como partícipes necesarios, tal y como adelantó Hadad a este medio cuando se cumplió un año del homicidio.

 
“Porque el móvil lo conducía un efectivo, porque iban efectivamente a encontrarle a Víctor y porque hay un elemento en las pericias a los teléfonos que nos hace entender que ya había una especie de animosidad contra Víctor. Por lo tanto, es algo que de alguna manera se venía planificando y los efectivos son parte de esto, al menos algunos de ellos. Sabían de este hecho y sabían de una animosidad preexistente de Vergara contra Víctor”, argumentó.

 
El elemento al que hizo entonces referencia el letrado tiene que ver con un mensaje que mandó Vergara -el acusado del crimen-  a Matías Acosta y que fue relevado por El Territorio de forma exclusiva. “Haceme el aguante que si está va a caer”, le envió el jefe del operativo a su colega.

 
De los registros también surge que ambos hablaron meses antes de un Dos Santos, a quien sindicaron como una persona que vendía estupefacientes. Los mensajes se dieron porque ellos tenían la intención de formar una minibrigada antinarcóticos en la localidad.

 
Sin embargo no se sabe a ciencia cierta si se refirieron a Víctor en alguna de las dos ocasiones.

 
Tampoco quedó establecido de forma contundente en el expediente que el joven se dedicaba a la venta de droga, versión que instalaron los propios involucrados, quienes durante una semana investigaron el crimen, tomaron testimoniales e incluso estuvieron en el velorio del joven consolando a sus cercanos y prometiendo que iban a encontrar a los culpables. (El Territorio)

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