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Si alguna vez te dio intriga: La historia de la casa abandonada en la Ruta 12

Curiosidades 17 de noviembre de 2020
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Fue construida con madera en la década del 80′ y todavía sigue en pie, llamando la atención de todos aquellos que la ven erguida a un costado de la Ruta 12, entre Garuhapé y El Alcazar. El hombre que la construyó, viajó directamente desde Japón pero debió abandonar la obra luego de que le amputaran una mano. El tiempo pasó y la casa sigue allí.
La construcción se encuentra en Colonia Luján, municipio de Garuhapé, lugar que fue destino de varias familias oriundas de Japón, que en la década del 50’ llegaron allí escapando de la crisis social y económica que atravesaba ese país a causa de la posguerra.

En los primeros tiempos los japoneses tuvieron una vida sumamente difícil, trabajando en medio del monte –con los peligros que esto implicaba-, afrontando contrariedades de todo tipo, desde invasiones de langostas hasta heladas y pestes en las plantaciones.

Colonia Luján fue fundada por la Cooperativa de Colonización Argentina “Ataku” en mayo de 1959 y fue la primera colonia colectiva de japoneses establecida en la Argentina dentro de la modalidad de inmigración planificada. Luego siguieron otras colonias como la de Mendoza y Buenos Aires.

Fue el caso de la familia Matsunoshita, quienes llegaron a Misiones desde una isla ubicada al sur del país nipón escapando de la crisis y en el marco de lo que fue en aquel entonces el primer convenio bilateral entre Japón y Argentina de migración planificada.

Esta familia se dedicó en primera instancia a la producción agrícola, con lo cual lograron su subsistencia en un entorno indómito.

Con el correr de los años lograron consolidar una economía pujante y próspera, que con el intercambio de productos entre Puerto Rico y Montecarlo posicionó a la Colonia Luján como un punto productivo importante para la zona.

Roberto Matsunoshita, cuyos padres llegaron a Misiones desde Japón, recordó en diálogo con Misiones Online que su familia llegó con escasas pertenencias al país.

Contó además que su padre arribó a Buenos Aires el 16 de septiembre de 1955, el mismo día del derrocamiento de Perón y que sumado a su extrañeza en un entorno totalmente nuevo, debieron afrontar el caótico escenario suscitado por la “Revolución Libertadora”.

Matsunoshita relató que incluso a su padre lo apodaron “el pelado”, ya que a penas llegó al puerto de Buenos Aires, el furgón que transportaba sus pertenencias fue robado y que por ello quedó literalmente con lo puesto, en otras palabras: “Pelado”.

Sin embargo, en Misiones, la historia para esta familia fue distinta. Ya que encontraron en ese suelo habitantes fraternales que le tendieron una mano y ayudaron a prosperar, según contó Roberto.

La historia del caserón y sus cualidades únicas
Roberto Matsunoshita, propietario del terreno y la casa, contó en diálogo con Misiones Online que la casa fue construida con tablones de 5 pulgadas y algo de cemento. La construcción comenzó en la década del 80’, por parte de un cuñado suyo quien llegó desde Japón y empleó en ella una técnica tradicional mediante la cual no se utilizan clavos sino que las tablas son sujetadas mediante un “encastre”. Esto vuelve a la estructura mucho más confiable y duradera.

Mientras la construcción avanzaba, el cuñado que oficiaba de Maestro Mayor de Obras sufrió un accidente que le terminó costando su propia mano, la cual le fue amputada. Por esta razón, debió volver a Japón y la obra quedó trunca.

Unos años después, Roberto retomó la construcción y logró terminar la imponente vivienda de madera.

Vivió allí con su familia durante 15 años. Hasta que por razones de comodidad se mudó a Puerto Rico, lugar en el cual dirige una exitosa ferretería.

La vivienda por su parte, primero estuvo ideada como para seguir siendo de provecho para la familia como una suerte de “casa de campo”, en la cual ir a pasar los fines de semana. Sin embargo, los vándalos tenían otros planes para la casa, la cual destruyeron y dejaron en ruinas.

Fuente: MOL

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